¡Pan y circo, pan y circo! ¡El pueblo está contento, está entretenido! Déjenme contarles... Nosotros, los argentinos, hemos festejado el bicentenario de nuestra patria con un espectáculo inolvidable, de primer nivel mundial, al mejor estilo Argentina ´78. La mayoría de nosotros lo vio a través de una pantalla, como suele verse toda realidad, con toda su potencia lumínica y todos sus ilusionismos sensoriales. Los que estábamos allí, en el festejo, estábamos capturados por la pantalla, reabsorvidos dentro de ella. Y allí, secuestrados por la escena mediática, estuvimos más cerca que nunca de las personalidades más distinguidas de la cultura pancircense nacional, tales como el magnate acomplejado Ricky Fort, la diva de feria Su Giménez, el insulto ambulante a la dignidad intelectual humana Chiche Gelblung, el pecado mortal del periodismo, Luis Majul, el monumento a la degeneración moral Daniel Hadad, o la reina de la frivolidad desgastada, la señora Mirtha Legrand. Todos ellos engalanando...