15.12.10

Palabras para arrancar un nuevo año... Persiguiendo el camino de la contra-publicidad

El poderoso recurso de la publicidad y, al fin de cuentas, los medios de comunicación de masas en general (convertidos hoy, todos ellos, en una especie de gran anuncio comercial) están monopolizados por los grandes grupos económicos, que hacen uso y abuso de este modo de comunicación pública para alimentar sus negocios y perpetuar un orden social que garantiza sus posiciones de privilegio. Para peor, lo hacen promoviendo y celebrando estilos de vida frívolos y consumistas, sin reparar en los posibles impactos o perjuicios que puedan causarse a personas, a otras culturas o al medio ambiente.

A pesar de lo que puedan argumentar los publicistas y demás mercaderes de la conciencia, la verdadera función política de la publicidad consiste en garantizar el completo dominio de estos grupos de poder por sobre el resto de los habitantes, eliminar la posibilidad de competencia, sostener y profundizar la distribución desigual de la riqueza en las sociedades, favoreciendo la concentración de los recursos en manos de quienes están en el poder.

En este sentido, la publicidad funciona como el brazo armado de un sistema de alienación mental, que con bromas pueriles, griterío ocurrente y colorinches, perpetúa un mundo miserable y perverso, en el cual, sin embargo - con una sonrisa destellante- nos invita a seguir participando.

Esta permanente provocación mediático-publicitaria ejercida directamente sobre nuestras conciencias hay que entenderla en este contexto no como un conjunto de anuncios independientes o aislados (de tal o cual marca, por ejemplo), que puede causar poca impresión, sino que debe ser entendida en términos del "impacto acumulado" que causa la repetición permanente de un discurso infinito y monotemático como es el discurso de la publicidad, de día y de noche, filtrado en cada espacio vital de nuestras vidas, y más aún, implantado en las profundidades de nuestras mentes.

No sostenemos, por supuesto, que el discurso publicitario, aún siendo tan arrollador como es, moldea siempre la opinión de todos, o determina cada conducta de nuestras vidas; pero tampoco tiene por qué hacerlo. Basta con que legitime ciertos puntos de vista y deslegitime otros, para construir todo una nueva jerarquía de valores sociales y direccionar los comportamientos colectivos relevantes. El resultado de la imposición ideológica que se ejerce mediante el Aparato de Propaganda del Poder es un pensamiento único, uniforme, acrítico, y, por consiguiente, la imposición de una falsa conciencia colectiva.

Cuando hablamos de la instauración de una falsa conciencia colectiva, sostenemos que las preferencias de la gente, sus modos de pensar, de sentir, sus inclinaciones, y en general, las conductas socialmente legitimadas, pueden ser producto de la propaganda masiva de un sistema económico, político y cultural contrario a sus intereses, promovida con asfixiante insistencia a través de los medios de comunicación y la publicidad.
El individualismo, la competencia, la superficialidad, el consumismo, el ansia por tener, son formas que pueden cobrar nuestras pasiones, pero que no responden necesariamente a nuestra verdadera naturaleza, sino al programa implantado en nuestras conciencias mediante la hipnosis mediática masiva.

Nuestro contenido de conciencia y nuestras apetencias están determinados en gran medida y desde nuestra más tierna infancia por el gran hipnotizador - este sistema de control ideológico- por lo que difícilmente podamos darnos cuenta espontáneamente de esa forma de violencia e imposición que se ejerce sobre nosotros.

En Squatters, este año, continuaremos aportando información y levantando nuestra voz lo más alto posible con el objetivo de transformar los problemas no percibidos en problemas sentidos por la comunidad, para acompañar en su camino a quienes estén buscando un nuevo despertar de la conciencia.
Este año, una vez más, con más fuerza y desición, levantamos las banderas de la contra-publicidad, y desde aquí iniciamos la resistencia y la lucha contra la forma inhumana y perversa que ha cobrado el sistema de imposición y control en el que vivimos.

Mientras los mercaderes de la conciencia, los propagandistas -mercenarios ciegos de las corporaciones-, se la rebuscan para encerrarnos en un estrecho círculo de miedo, insatisfacción y dependencia, nosotros - utilizando la contra-publicidad- buscamos generar las condiciones de reflexión necesarias que nos conduzcan como sociedad - ¡como un mismo organismo!- a la autodeterminación, al despertar de la conciencia y, en definitiva, a la libertad.

Los invitamos a sumarse y a contribuir al espíritu de este proyecto.


Julián Pellegrini
Proyecto Squatters
¡Saltá la valla!

2 comentarios:

Ramiro dijo...

La libertad es todo...

hERNAN dijo...

Somo muchos en esta empresa, y cada vez somos más. La conciencia se expande de una u otra manera. ¡Vamos para adelante Squatters!