sábado 24 de octubre de 2009

Participación de Squatters en el Programa de Educación para el Consumo Responsable organizado por la gente de "ConSuma Dignidad"

El jueves 22 de Octubre, se realizó en el Centro Metropolitano de Diseño (CMD, Barracas) el 3° Encuentro Común de Educación para un Consumo Responsable, organizado por ConSuma Dignidad, en el cual participaron diferentes escuelas de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires.

Nos invitaron a dar una charla sobre la particular
mirada que tenemos en Squatters a cerca de la industria de la Publicidad, su función y sus efectos sociales.

Luego de la exposición, trabajamos en talleres con los alumnos, para perfeccionar entre todos las campañas de concientización sobre consumo responsable que están preparando.


Desde Squatters agradecemos a la gente de ConSuma Dignidad por la convocatoria y la buena onda, y felicitamos también de corazón a todos los alumnos por su compromiso y trabajo.


A continuación, para quien le interese, transcribimos fragmentos de la charla que dio Julián, y un link al texto completo "Otra mirada sobre la Publicidad"...

"Pensar en la dimensión política de la publicidad nos lleva a analizar en profundidad la naturaleza del proceso de su producción y el sentido mismo de su existencia."

"Hay un profundo desconocimiento de la función política de la publicidad en tanto los anuncios comerciales se nos aparecen como algo natural, como un telón de fondo naturalizado en nuestras vidas y en nuestras ciudades, y susceptibles sólo de una discusión acerca de sus virtudes artísticas, de su efectividad, sus trasgresiones o sus excesos."

"La industria de la publicidad, desde hace al menos 50 años, es una de las más importantes instituciones que dan sostén a un orden mundial basado en la economía de la escasez."

"Hoy en día existe la tecnología, el conocimiento y los recursos necesarios para elaborar productos ecológicos, eficientes y sostenibles, es decir, productos que no contaminen, que no se rompan o pasen de moda en pocos meses... Tenemos los recursos (capacidad científica, técnica y tecnológica) para crear abundancia en todo el planeta."

"Pero la abundancia es en realidad algo negativo para nuestro sistema socio-económico, porque el mismo está basado en la escasez. A nadie se le ocurriría pagar por respirar aire, porque el aire es un recurso que existe en tal abundancia, que venderlo no tendría sentido. "

"En la actualidad no tenemos la necesidad de quemar los combustibles fósiles; no tenemos necesidad de utilizar nada que contamine el medio ambiente, porque hay muchas fuentes de energía alternativa disponibles."

"Hoy en día, podríamos disponer de una abundancia total de energía sin la necesidad de la contaminación. Estas fuentes alternativas nos darían energía abundante, limpia y renovable para siempre, casi sin costos adicionales, tal como si se tratase del aire. Pero esto, evidentemente, no es un buen negocio…"

"Porque hay que entender una lógica que es fundamental: cuando hay abundancia, hay posibilidad de elección, y la posibilidad de elección nos conduce a la libertad. Por el contrario, la escasez provoca dependencia, y la dependencia conduce al sometimiento, y al control. Por eso esta economía de la escasez, está planificada para perpetuarse, porque le asegura el control de los recursos y las posiciones de poder a los grupos dominantes."

"Ahora bien, en este contexto global se inserta la industria de la publicidad, que se inventó exclusivamente para servir a los intereses de los grupos dominantes, y para fomentar, mantener y perpetuar la economía basada en la escasez y el sometimiento de las mayorías."

"La publicidad funciona sobre todo como una película que nos ponen delante de los ojos para ocultarnos las miserias y perversiones de un sistema injusto, en el cual, sin embargo, se nos invita a seguir participando. Mediante la publicidad, las corporaciones nos muestran las imágenes ideales de la abundancia, la posibilidad de elección, el goce y la libertad, para encubrir y alimentar un sistema económico sustentado en la escasez, la pobreza, la dependencia y el sometimiento."

"Más allá de los supuestos dominantes en la escena frívola y afectada de los publicistas, diseñadores y agentes de relaciones públicas, vemos que la industria de la publicidad entraña un sentido político mucho más profundo que simplemente dar a conocer un producto para su venta, fomentando de este modo la libre competencia de mercado. Su función política consiste en garantizar el completo dominio de los grupos de poder por sobre el resto de los habitantes, eliminar la posibilidad de competencia, sostener y profundizar la distribución desigual de la riqueza en las sociedades, y estimular la concentración de los recursos y del poder en manos de los que más tienen."


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Fuente: Proyecto Squatters

Metáforas que matan

Dice un lingüista llamado Lakoff que siempre vemos el mundo a través de unas determinadas metáforas. Y éstas son expresiones de un marco de referencia que sirve para explicar lo que ocurre, aunque lo que ocurra contradiga ese marco. Gracias a eso, se llama trabajo a lo que en realidad es un saco lleno de las necesidades productivas de las empresas, mientras que los Expedientes de Regulación de Empleo aparentan ser una gestión eficiente de la demanda de mano de obra y no lo que verdaderamente son: un acuerdo para llevar a cabo despidos masivos. Pero, como las metáforas son interesadas, el trabajo se regula para que sea eficiente y las empresas que despiden, también para ser eficientes, se desregulan.

Hablando pues de metáforas, quizás las que más daño hacen, porque las palabras también tienen cuerpo, son las de la guerra. Sadam Hussein, por ejemplo, se convirtió en metonimia cuando EE.UU. le identificó con Irak, y por eso todos los misiles estadounidenses -no norteamericanos o americanos, ahora sí llamemos a las cosas por su nombre- parecían ir dirigidos hacia su cabeza. Al final, eso sí, el pueblo iraquí cayó antes que Hussein, porque los misiles no se andan con rodeos semánticos.

Cualquier figura literaria es buena para hablar de las campañas militares de los ejércitos. Hay algunos que gustan de usar los oxímoron y hablan de “guerra humanitaria”. Otros prefieren, como el ejército español en su última campaña publicitaria, recurrir a la metáfora en su celebración de los veinte años de “misiones internacionales”. E incluso hay quienes se pasan de la raya con la retórica y recurren a las hipérboles: “justicia infinita”, “libertad duradera”. Por su parte, Israel llama “Guerra de la Independencia” a lo que ha sido una ocupación de las tierras de Palestina, porque las metáforas también aumentan con los activos políticos: Israel ha crecido notablemente en cuanto a su aparato industrial-militar, su capacidad de lobby sobre los organismos internacionales, su peso dentro de la política estadounidense y, fundamentalmente, su poder mediático. Al mismo tiempo, en los mermados territorios que hoy deberían llamarse Palestina se fue destruyendo su economía, su autonomía, sus infraestructuras, sus recursos, su libertad de movimiento y, con todo ello, se fue ganando la batalla lingüística.

En el último “enfrentamiento armado” -llamado así aunque fue iniciado unilateralmente por Israel-, el lenguaje ha permitido crear un marco de lo tolerable, amortiguando el impacto de la percepción pública del conflicto y haciendo de la verdad una mentira llevadera para la opinión pública internacional. Jugando con las palabras, se ha sustituido "invasión" por "incursión" y "ataque indiscriminado" por "legítima defensa". Y si no, siempre queda el recurso a añadir adjetivos o cualquier otro complemento: "asesinato selectivo" en vez de "asesinato" a secas, "daños colaterales" en lugar de "muerte de niños y niñas", "destrucción de la infraestructura terrorista" en vez de "destrucción total".

En los últimos tiempos asistimos al nacimiento de un nuevo concepto de guerra: una guerra entre el ejército más poderoso de Oriente Medio y un grupo de civiles y milicianos armados con sesenta años de aislamiento, injusticia, inexistencia de derechos y castigo sistemático. Una estrategia de ocupación y dominación que, en la trinchera retórica, se transforma en una cuestión de defensa. La inexistente Palestina ya tiene muy poco más que perder: despojados de sus derechos, su libertad, sus recursos y su esperanza, los palestinos han perdido hasta las palabras. Y con cada palabra perdida, con cada nueva agresión israelí, se pierde la posibilidad de lograr la justicia.

En ocasiones, la realidad puede ser demasiado dura para percibirla tal cual es. Por eso, para tratar de hacer estas verdades más llevaderas para el gran público, los medios de comunicación manejan los marcos de referencia y los eufemismos para contar cómo se lleva a cabo un genocidio moderno. Hay metáforas que matan y, en Gaza, tienen forma de misil.

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Fuente: ConsumeHastaMorir - http://www.letra.org/spip/article.php?id_article=2946

viernes 25 de septiembre de 2009

¿Cuál es la verdadera naturaleza de la Publicidad? (Primera aproximación)

Analizada desde una perspectiva política, la publicidad no parecería ser otra cosa más que la máscara mediática con la que las empresas y corporaciones privadas intentan, día a día, influir sobre nuestras conciencias. Una de las condiciones necesarias para su éxito es la intrusión masiva, tanto directa como subliminal, sobre el pensamiento conciente e inconciente de la población. Y la repetición... la repetición sostenida e hipnótica del mensaje publicitario.
“Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”, sostenía Joseph Goebbels*, haciendo referencia a la efectividad de la propaganda.

Los oligopolios** internacionales y los grandes capitales conocen esto muy bien, por lo que se hicieron rápidamente con el monopolio global, también, de la comunicación pública por intermedio de la publicidad y los medios de comunicación masiva. De este modo, llevan a cabo la más gigantezca campaña de propaganda y adoctrinamiento ideológico a escala global jamás concebida en la historia.

Esta permanente provocación mediático-publicitaria ejercida directamente sobre nuestras conciencias hay que entenderla en este contexto no como un conjunto de anuncios independientes o aislados (de tal o cual marca, por ejemplo), que puede causar poca impresión, sino que debe ser entendida en términos del "impacto acumulado" que causa la repetición permanente de un discurso infinito y monotemático como es el discurso de la publicidad, de día y de noche, filtrado en cada espacio vital de nuestras vidas, y más aún, instalado en nuestras conciencias.

La fuerza colectiva de la maquinaria mediático-publicitaria lanzada contra las poblaciones integra todo un modelo y paradigma de creencias y comportamientos destinados a fabricar un tipo ideal de sujeto: un consumidor, dócil, sumiso y obediente. Y no sólo para orientar nuestro pensamiento e influir en nuestra conducta, sino, sobre todo, para ocupar nuestro contenido de conciencia con cierta información y no otra, determinando nuestra percepción sobre las cosas del mundo. De este modo se nos oculta la verdadera naturaleza de la realidad y se nos mantiene idiotizados, alejados de la lucha legítima por la defensa de nuestros intereses.

Los monopolizadores de la comunicación publicitaria mundial bien saben que "en la propaganda, como en el amor, todo está permitido para lograr un fin."*

La verdadera naturaleza del mensaje publicitario nos es algo desconocido, aunque padecemos a diario este tipo de violencia simbólica. Los anuncios publicitarios aparentan ser lo que no son: venden una imagen de juventud, alegría, liviandad, cierta fivolidad, frescura, muchas veces rebeldía, inconformismo social; se pretenden creativos, innovadores y hasta a menudo se embanderan con un espíritu pseduo-revolucionario; pero en realidad, los anuncios publicitarios son producciones institucionales elaboradas al detalle, en su mayoría totalmente acordes con el talante conservador del sistema, y juegan un papel más que relevante en el mantenimiento de un determinado statu quo.

Más allá de la escena frívola y afectada de los publicistas, diseñadores y agentes de relaciones públicas, la industria de la publicidad entraña un sentido político mucho más profundo que simplemnte dar a conocer un producto para su venta y fomentar la libre competencia de mercado, tal como pretenden sus defensores, sino garantizar el completo dominio de los oligopolios y los grupos de poder por sobre el resto de los habitantes, sostener y profundizar la distribución desigual de la riqueza en las sociedades, estimular la concentración de los recursos y el poder en manos de los que más tienen, agudizando la desigualdad social y la exclusión.

La industria de la publicidad es utilizada por los grupos de poder para conducir nuestras necesidades y nuestros deseos hacia ciertos estilos de vida, hacia niveles de consumo que posibilitan y consolidan su hegemonía, y en definitiva, hacia la perpetuación de una sociedad desigual, social y ambientalmente explotadora.

Entonces, ¿qué hay de cierto y qué es falso en lo que nos dicen las empresas y corporaciones a través de la publicidad? ¿Sólo intentan vendernos un producto?

Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda Nazi, decía que para dirigir a las poblaciones "No hay necesidad de dialogar con las masas, los slogans son mucho más efectivos. Éstos actúan en las personas como lo hace el alcohol. La muchedumbre no reacciona como lo haría un hombre, sino como una mujer, sentimental en vez de inteligente...". De sus preceptos han tomado buena nota los grandes explotadores.

A través del discurso monolítico de la publicidad se instala en la sociedad un pensamiento único, lo que llamamos "cultura de masas". Que no es otra cosa que el adoctrinamiento de la muchedumbre por parte de los grupos de poder, por intermedio de la propaganda masiva.

Cuando Goebbels decía que la muchedumbre reacciona de forma "sentimental" en lugar de "inteligente", se refería a que la masa responde de manera irracional en lugar de intelectualmente, y suponía que estimular la reactividad emotiva en la masa era suficiente para dominarla, tal como si se tratara de niños (o lo que para él era lo mismo: mujeres).

Aplicando el mismo criterio que el Ministro de Propaganda Nazi, las corporaciones y oligopolios privados han transformado la industria de la publicidad en una maquinaria informacional preparada para infantilizar a la muchedumbre, de modo tal que resulte dócil y fácilmente gobernable.

Por eso, a través de la publicidad se estimula en las audiencias un modo de funcionamiento mental infantil, omnipotente ("¡Todo es posible comprando tal o cual producto!") e incapaz de tolerar la frustración ("¡No te quedes fuera! ¡Llame ahora!"). El consumidor ideal es estimulado en sus sensaciones, en sus emociones, y está encomendado, como un niño, a regirse preponderantemente por los caprichos de sus deseos, los cuales deben ser inmediatamente satisfechos. El colorinche, el griterío, la ocurrencia y el chiste fácil, las situaciones fútiles y fantásticas mezcladas con un alto contenido erótico en las producciones publicitarias, están destinadas a perpetuar la adolescencia en los más jóvenes e infantilizar la vida adulta.

La publicidad, la propaganda del capital, estimula el pensamiento infantilizado, omnipotente e incapaz de tolerar cualquier frustración. Son precisamente estas, las condiciones mentales requeridas por los grandes explotadores para fabricar la mentalidad sumisa, dependiente, y concretar la feliz unión del sujeto y el objeto publicitado (sea este un bien, un servicio, un candidato político, una "pandemia" o una guerra "contra el terrorismo").

Una persona hiper-estimulada por el bombardeo publicitario, sufre un aumento de excitación, y si carece de un aparato psíquico maduro, capaz de discernir y neutralizar los estímulos innecesarios, y es incapaz de tolerar la sobrecarga de información erotizada y potencialmente apetecible provocada por el imperativo publicitario, no tendrá la capacidad para contradecir los designios de los grandes explotadores.

De este modo, la publicidad alimenta un proceso que tiende a generar una sociedad inmadura, dependiente, caprichosa, deseante y con baja tolerancia a la frustración.

Cuando logramos entender de qué se trata la manipulación mediática, cuando nos habituamos a leer el bombardeo publicitario como una forma de adoctrinamiento permanente al que nos somete el poder, cuando comenzamos a comprender las consecuencias de ese adoctrinamiento y quiénes son los que se benefician del mismo, hemos dado un paso adelante en nuestra concepción de la realidad y ya no podemos volver a atrás. Es el momento en que comenzamos a despertar, comenzamos a dejar de ser las víctimas ingenuas de la violencia que sobre nosotros ejercen quienes pretenden dominarnos, comenzamos a ampliar nuestra capacidad de conciencia sobre el mundo y sobre nuestra propia vida, y nos volvemos capaces de tomar ¡por primera vez! el control de nuestra realidad.

En la medida que el pensamiento más maduro, reflexivo, racional y realista, logra imponerse como principio regulador de nuestra conciencia, hace que la búsqueda de la satisfacción ya no se efectúe por los caminos más inmediatos y caprichosos, sino que se encuentra intervenida por la reflexión racional, y se vuelve capaz de aplazar su consecución según la valoración que realizamos de las necesidades reales propias y del mundo exterior.

Someter a los anuncios publicitarios a una “Prueba de Realidad”, es una muestra de nuestra voluntad por no dejarnos manipular tan fácilmente por el poder; y es una precondición indispensable para convertirnos en ciudadanos maduros, capaces de defender nuestros derechos y nuestra autonomía; críticos, para advertir y condenar todo aquello que se nos impone en contra de nuestros propios intereses: las injusticias sociales, la desigualdad y la explotación salvaje de los trabajadores y los recursos naturales; y responsables, en relación al consumo, a la preservación de la naturaleza y la vida.


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Pie de Página:

* Paul Joseph Goebbels fue el ministro de propaganda de la Alemania Nazi, figura clave en el régimen y amigo íntimo de Adolf Hitler.

** Un oligopolio es una forma de mercado en la cual éste es dominado por un pequeño número de vendedores (oligopólicos). Debido a que hay pocos participantes en este tipo de mercado, cada oligopólico está al tanto de las acciones de los otros. Las decisiones de una empresa, afecta o influencia las decisiones de las otras. Por medio de su posición ejercen un poder de mercado provocando que los precios sean más altos y la producción sea inferior. Estas empresas mantienen dicho poder colaborando entre ellas evitando así la competencia.


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Fuente: www.proyectosquatters.blogspot.com
Escrito y Realizado por: Julián Pellegrini - Proyecto Squatters

martes 22 de septiembre de 2009

Totalitarismo Publicitario (1ª Parte)

Bajo el pretexto de los sabotajes que, en el otoño de 2003, se llevaron acabo contra los soportes publicitarios en los medios de transporte parisinos, el Grupo Marcuse elaboró un libro ("De la miseria humana en el medio publicitario", Melusina, Barcelona, 2006): un informe afilado por la indignación acerca de cómo la publicidad contribuye a justificar un estilo de vida, el de las masas consumistas de Occidente, cuya consecuencia más relevante es la devastación material y espiritual del mundo. La crítica del modo en que el capitalismo, a través de la industria y de la industria de promoción de la industria, pues no otra cosa es la publicidad, empobrece la vida social y humana hasta el punto de convertirla en un desierto, no es en absoluto nueva.

(…) Pero la misma crítica vuelve a emerger en un contexto de asfixiante saturación publicitaria, cuando los anuncios no sólo cifran nuestro modo de vida sino también nuestras aspiraciones, y en el que la atmósfera que respiramos está surcada por una iconosfera de la que manan profusamente textos e imágenes.

(…) Al margen de la exposición histórica sobre el nacimiento y la generalización del consumismo, que ocupa dos capítulos de la parte central del libro, hay que subrayar que los argumentos más extensos y contundentes están montados y dirigidos contra la publicidad –el “cáncer publicitario”- y los publicistas –“los hombres de arena que sólo trabajan para la progresión del desierto”. Usando a menudo las propias palabras de éstos sobre su propio trabajo –las opiniones de Séguéla, Beigbeder, Pignarre u Ogilvy, entre otros- se acumulan los ejemplos que ponen al descubierto la desvergüenza estructural de una profesión cuya verdad se construye sobre la evitación sistemática de la verdad. Porque estos hombres de arena, en efecto, “no saben qué hacer con la verdad”, sino que sólo pretenden “la eficacia y la credibilidad, la adhesión de los oyentes a su discurso y no la adecuación de su discurso a la realidad.”

Siendo particularmente conscientes de ello y, simultáneamente, del poder de aquello que se dedican a rehuir, los publicistas han desarrollado una específica actitud de desapego por la realidad que, desde hace bastantes décadas, puede ser aprendida en el marco de una formación técnica en las escuelas de negocios y publicidad repartidas por todo el mundo. Por este motivo, las estrategias para protegerse de lo que los hechos parecen imponer de manera clara, y obviar lo que sugieren, tienen una larga tradición en el mundo publicitario y un objetivo claro: que el incierto factor humano de la sensibilidad ante lo auténticamente real no se trasluzca jamás en el mensaje dirigido al público.

(…) No sorprende a los oídos contemporáneos, a pesar de su increíble cinismo, el consejo que Helen Woodwart brindaba a sus alumnos de publicidad ya en los años 20: Sea cual fuera el producto que tengan que valorizar, no vayan nunca al lugar donde se fabrica...No vean nunca trabajar a la gente porque, en fin, cuando se conoce la verdad de algo, la verdad real y profunda, resulta muy difícil componer la prosa ligera y superficial que hará vender esa cosa.”



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Fuente: Lluís Pla Vargas (Seminario de Filosofía Política, Universitat de Barcelona), en Astrolabio: Revista internacional de filosofía. Año 2007. Núm. 4. ISSN 1699-7549

miércoles 16 de septiembre de 2009

McDonald´s, "I´m lovin´ it"

Desafiá a la publicidad... ¿qué anuncio te gustaría someter a una "Prueba de Realidad"?

Hoy, el desafío es...

McDONALD´S, "I`m lovin´it"

Mediante la publicidad, McDonald´s dice ratificar su compromiso de ofrecernos un menú amplio y variado, que promueva entre grandes y chicos una alimentación balanceada.

Además de sus nuevas opciones de vegetales, McDonald’s ahora ofrecerá a sus clientes de "Cajita Feliz" acompañar su menú con gaseosa o jugo de naranja. Así, el cliente podrá escoger para sus hijos el menú que mejor se adapte a sus requerimientos energéticos y preferencias.

McDonald’s dice haber sido pionero en ofrecer información nutricional a sus clientes para que puedan escoger, según sus necesidades y gustos, el menú que desean consumir combinando proteínas, carbohidratos, minerales y vitaminas, todos nutrientes necesarios para el sano crecimiento y desempeño de las actividades diarias.


Las nuevas opciones de "Cajita Feliz" vienen a ratificar el interés de la marca por vivir un estilo de vida saludable y la importancia de una comida balanceada que, con la práctica del deporte, beneficia a adultos y niños por igual.

McDonald´s dice
preocuparse por el bienestar de la familia, siendo que en todos sus lanzamientos busca satisfacer las expectativas de innovación de sus clientes y proporcionarles alimentos completos y nutritivos. Los procesos de selección, desarrollo y manipulación de los vegetales son altamente cuidadosos en todos los países en los que está presente la marca, preservando así los atributos de calidad, servicio y valor que la distinguen.

LA PRUEBA DE REALIDAD...

Lo cierto es que McDonald´s manipula de manera nociva no sólo los alimentos, sino también la información que nos transmite mediante la publicidad, para crear en el público una percepción absolutamente falsa de su imagen corporativa. La realidad constata que...

  • McDonald's es nocivo para nuestra salud:

McDonald's propone una dieta alta en grasa, azúcar, productos animales y sal (sodio), y baja en fibras, vitaminas y minerales. Promocionada como "comida rápida" en realidad es "comida basura ", diseñada para ir, comer y salir rápido en un ritual consumista que trata de ocultar la pésima calidad de la comida que se sirve. Las hamburguesas tienen un 48% de agua y las lechugas que sirven están tratadas con 11 diferentes tipos de químicos para mantenerlas verdes y crujientes por más tiempo. De todos los incidentes de contaminación de alimentos, un 70% corresponde a la carne. En los mataderos, la carne puede contaminarse con los contenidos viscerales, estiércol y orina, provocando infecciones bacteriales. Para contrarrestar esa posibilidad, se inyectan enormes dosis de antibióticos a los animales, lo que junto con el uso de hormonas de crecimiento, generan una amenaza seria para los consumidores habituales de carne.

  • McDonald's está destruyendo nuestro planeta:

McDonald's usa sustancias venenosas para destruir grandes áreas de la selva tropical de Centroamérica, con el fin de crear terrenos de pastoreo para el ganado y proveer materiales necesarios para sus envases de comida rápida. 800 millas cuadradas de selva se necesitan para cubrir su demanda anual de papel. Cada año un área del tamaño de Gran Bretaña es destruido en la selva tropical. Ese proceso causa al menos la extinción de una especie animal, planta o insecto cada hora.

  • McDonald's utiliza una estrategia publicitaria que se aprovecha de los niños:
Las técnicas publicitarias de McDonald's están orientadas cuidadosamente al publico infantil, fácilmente impresionable. Con sus llamativos colores y ambiente de circo se impulsa a los niños a entrar, lo que constituye una presión enorme para los padres; presión con la que McDonald's cuenta para asegurar sus ganancias. De esta forma se utiliza a los niños como cómplices inocentes de esta destructiva industria.

  • McDonald's es el símbolo del imperialismo económico y la Sobreexplotación:
Esta empresa es dueña de enormes extensiones de terreno en países del tercer mundo. Mientras en sus granjas el ganado engorda, a pocos kilómetros la gente sufre hambre y miseria. Como toda buena empresa multinacional McDonald's se asegura de gastar lo mínimo en salarios. Para ello se aprovecha de las minorías étnicas, el trabajo "part time", el empleo de menores de edad y de personal que no necesita calificación ni entrenamiento. Además, en sus estatutos se prohíbe la formación de sindicatos, lo cual restringe aún más las garantías laborales de los pobladores.

RESULTADO...

Casi todo lo dicho aquí de McDonald's es aplicable a otras multinacionales del negocio de la comida rápida, como Burger King y Kentucky Fried Chicken. Todas ellas son el rostro patético de un sistema económico que subordina todos los aspectos de la vida humana a la obtención de ganancias a como de lugar, sin ninguna preocupación por las personas, los animales y el medio ambiente. Y se sirve de los publicistas y la publicidad masiva para enmascarar su actividad obscena y delictiva, e influir a gran escala y de forma nociva sobre la percepción y, luego, la conducta de las personas.

La publicidad de McDonald´s no pasó nuestra Prueba de Realidad.

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Idea: Julián Pellegrini - Proyecto Squatters
Fuente: http://www.taringa.net/posts/info/959549/Campa%C3%B1a-AntiMcDonald.html

lunes 14 de septiembre de 2009

Equipamiento para fitness "MAXI TRAINER" de Gymform

Desafiá a la publicidad... ¿qué anuncio te gustaría someter a una "Prueba de Realidad"?

Hoy, el nominado es...

"MAXI TRAINER" de Gymform


Con "MAXI TRAINER" de Gymform, puedes ahora ejercitar todos tus grupos musculares en forma específica y aislada para lograr todos tus objetivos. "MAXI TRAINER" es el más nuevo y tecnológicamente avanzado equipamiento de fitness. Ahora puedes tonificar tus músculos, ganar definición, promover el crecimiento muscular, quemar grasa, perder peso, eliminar centímetros y tratar la celulitis, todo con el mismo equipamiento, gracias a sus programas avanzados de entrenamiento. Con este nuevo sistema de entrenamiento podrá lucir su escultural cuerpo en las playas y piscinas cuando llegue el verano.

¡Sin grandes esfuerzos!

Olvídese de viejos ejercicios que provocan lesiones, dolor, incomodidad. Con el nuevo Gymform obtendrá todos los beneficios de un entrenador personal, con la comodidad de no tener que desplazarse al gimnasio.

LA PRUEBA DE REALIDAD...

Con "MAXI TRAINER" de Gymform, puedes ahora des-ejercitar todos tus grupos musculares en forma específica y aislada para no lograr ninguno de tus objetivos. "MAXI TRAINER" es el más nuevo y tecnológicamente avanzado equipamiento de fitness. Ahora puedes des- tonificar tus músculos, perder definición, detener el crecimiento muscular, no quemar grasa, ganar peso, ponerte centímetros sin tratar la celulitis, todo con el mismo equipamiento, gracias a sus programas avanzados de des-entrenamiento. Con este nuevo sistema de entrenamiento podrás lucir tu imperfecto cuerpo en las playas y piscinas cuando llegue el verano.

¡Sin grandes esfuerzos!

Olvídese de viejos y saludables ejercicios que provocan beneficios, tonicidad… Con el nuevo Gymform no obtendrá ninguno de los beneficios de un buen ejercicio, con la comodidad de no tener que desplazarse al gimnasio.*

RESULTADO...

Evidentemente el equipamiento para fitness "MAXI TRAINER" de Gymform no pasó la Prueba de Realidad. Lamentablemente, las fórmulas mágicas siguen sin funcionar: por ahora salir a correr, andar en bici, o hacer deporte al aire libre sigue siendo la mejor forma de mantener un cuepro saludable.

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Fuente: Idea: Julián Pellegrini, Proyecto Squatters - * Artículo extraído de: La Pizarra de Café - http://lapizarradecafe.blogspot.com/search/label/Mens%20sana%20in%20corpore%20sano

sábado 12 de septiembre de 2009

Publicidad: adoctrinamiento de masas (Parte 1)

Estimo oportuno abrir el presente artículo, con una visión de T.H. Qualter (Qualter, 1994) según la cual la publicidad se podría considerar una de las máximas expresiones y vehículo del capitalismo actual, por medio de sus agencias de comunicación y de los medios de comunicación de masas, siendo su eminente finalidad incitar el consumo de todo tipo de productos o servicios. La publicidad es homogeneizadora del pensamiento, trasmisora de la cultura de masas y de los valores del pensamiento únilateral del imaginario mercantilista y de nuestra sociedad de consumo.

Ronald Berman (Berman, 1981, p.115) pensaba que la publicidad forma, en gran manera, nuestra imagen de este mundo. Los anuncios recrean nuestra propia sociedad de dos formas principalmente: “organizándose alrededor de la vida industrial y respondiendo a las presiones de tal vida”. De esta forma definimos las dos primeras fases de una economía de mercado: "Fase uno: encontrar (o fabricar) una necesidad de los consumidores que no esté siendo atendida adecuadamente. Fase dos: Diseñar un producto que el consumidor pueda y quiera pagar".

Qualter, en el citado libro, con el que comenzamos este artículo, indica que
el consumo es la única exhortación de la publicidad comercial.
Salir a la calle sin consumir, induce extrañas y extravagantes sospechas. Lo que no implique un consumo, una transacción económica, no está dentro del “pensamiento único”, de lo normalizado socialmente, de lo correcto.

La publicidad, por lo tanto, contribuye a crear y definir socialmente la buena vida, en qué consiste y cómo se puede y se debe ser feliz, sobre la base de la incuestionable ideología capitalista y consumista. Todo esto como camino hacia la felicidad del ser humano. Por ello en la publicidad tienen cabida y se presentan como deseables aquellas actividades o situaciones que deben ser emuladas por la población, es decir, por los consumidores. No obstante, esta imagen del mundo que nos presenta la publicidad es idealizada, ya que es ajena a las confrontaciones y verdaderos problemas de las personas y, “falsifica, por omisión, todos los hechos desagradables” (Qualter, 1994).

Es importante mencionar que en la visión del mundo que nos hace ver en muchos casos la publicidad comercial, de acuerdo con una rentabilidad capitalista y pretendiendo la individualización extrema del ciudadano, contribuye a que se pierda la conciencia de pertenencia a un colectivo humano y cooperativo. Fomentar valores como la solidaridad, o el interés por construir un mundo diferente, mejor, creernos que eso puede ser posible, no encuentran apenas cabida en el panorama publicitario actual.

Eso se traslada no sólo a la publicidad, sino a comedias de situación de grandes audiencias (imaginen cualquiera), a películas, y en general a todo nuestro imaginario colectivo mediático. Aunque se pretenda comunicar lo contrario, se piensa esa filosofía de vida mediático-consumista como asumida por la población.

La publicidad cohesiona la ideología del capitalismo, extendiéndola a través de los medios, y omitiendo los discursos alternativos o marginales. Además está presente en todos los eventos o situaciones de ocio que solemos disfrutar, desde la decoración de un bar de copas, pasando por las salas de cine, hasta nuestro programa favorito en televisión (Qualter, 1994).

Publicidad: adoctrinamiento de masas (Parte 2)

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Fuente: "Contrapublicidad y valores alternativos", por Alfonso Cortés, en www.razonypalabra.org.mx/N/n67/varia/acortes.html