2.1.16

Editorial del Squatt N° 2 | Squatters 2018

Por si no lo recordábamos, Coca-cola nos viene a refrescar la mente: el cuerpo de la mujer puede ser usado como un objeto, como un adorno, como una mercancía más de la sociedad de consumo. Un cuerpo que, como mercancía, se ajusta a la lógica mercantil. Está destinado al consumo, a ser usado y descartado.
En la sociedad de consumo, el cuerpo de la mujer joven se comercializa como una mercancía que ayuda a vender otras mercancías. Pero no es cualquier cuerpo. Es un cuerpo estereotipado. Muestra unas partes específicas del cuerpo de la mujer. No muestran una mujer completa, íntegra. Sino una mujer artificial, particionada, fragmentada, objetificada. Veamos...



La imagen de una mujer transformada en un objeto, un adorno, una mujer identificada con una botella, o una mujer pasiva, ingenua, objeto de la agresividad masculina.



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