10.3.18

Línea Editorial | N° 1 | Squatters 2018


La publicidad está relacionada con todo lo malo que pasa en el mundo. Porque fomenta un consumismo absolutamente desmesurado y sin sentido; y pretende hacernos creer que a través del consumo creciente de mercancías vamos a alcanzar la felicidad y la realización personal.

Pero la publicidad no solo fomenta el consumismo de bienes y servicios, sino que fundamentalmente, fuerza sobre la población el consumismo de imágenes, de ideas, de valores que van moldeando nuestras subjetividades, que van dando forma a las identidades y los comportamientos colectivos.

Desde esta perspectiva, entendemos a la publicidad comercial como una forma de propaganda: la propaganda corporativa. Esta propaganda corporativa fomenta que estemos desconectados/as de nosotros/as mismos/as, de quienes realmente somos, porque proyecta miles y miles de imágenes desde el exterior, desde todos los carteles y las pantallas, que no nos permiten vernos a nosotros/as mismos tal como somos, y que nos dicen cómo tenemos que ser, cómo nos tenemos que ver, a quiénes nos tenemos que parecer. Esta catarata interminable de imágenes ideales se interponen entre nosotros/as, nuestro cuerpo, y la percepción que tenemos de nosotros/as mismos/as y nuestro cuerpo.
La publicidad permanentemente nos pone en comparación con estas imágenes ideales y deshumanizadas de modelos femeninos y masculinos a los cuales nunca vamos a poder alcanzar, básicamente porque no son reales: son imágenes.

Desde Squatters hacemos hincapié en el impacto que la publicidad tiene sobre nuestra percepción, sobre nuestro medio ambiente mental. Generalmente se habla de un medio ambiente externo, pero dentro nuestro también existe un espacio, al cual podemos acceder simplemente cerrando los ojos y mirando hacia adentro. Y ese espacio interior, nuestro medio ambiente mental, está completamente contaminado, completamente intoxicado por estas imágenes, ideas y valores que difunde la publicidad.

Un mundo contaminado, violento, inequitativo, es producto de mentes contaminadas con estos valores, estas ideas e imágenes. Y, hoy en día, la publicidad es la principal responsable de esta contaminación interior.
Por lo tanto, podemos volver al comienzo para decir que la publicidad está relacionada con todo lo malo que ocurre en el mundo, porque se encarga incansablemente de programar las mentes con los valores, las imágenes y las creencias a partir de las que se construye la realidad.


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