11.8.11

Intervención Contra-publicitaria

VANDALISMO ESTÉTICO: Entrevista a RRAA, el autor de los anuncios intervenidos en toda la Ciudad.

Al contemplar el trabajo de RRAA se puede ser víctima de varios errores. El primero sería dejarse arrastrar por el cansancio visual y naturalización que impone la rutina para convencerse de que las pintadas rosas y celestes que cubren los rostros de los personajes vienen impresas en el afiche publicitario. El artista gráfico cuenta que varios transeúntes le confesaron haber sido presas de esta ilusión.

El segundo error (del que quizá sólo pueda advertir el autor) sería pensar que las intervenciones del artista son máscaras. “Yo no pinto máscaras”- se apresura por aclarar RRAA- “por el contrario: lo que hago es desenmascarar. La máscara es la ilusión de belleza que ofrece la publicidad, de lujo, de elegancia. Al cubrir los rostros, igualo”.

RRAA asegura que el rostro en su forma pura, libre de determinaciones, sería una manera de desmitificar: “El tipo que aparece al lado del auto lujoso probablemente sea un pibe fachero de Laferrere. Cubrirles los rostros es una forma de realizar esa frase que, quizás sea medio trillada, pero dice que todos somos iguales ante los ojos de Dios.”

Emprendió hace cinco meses el proyecto de intervenir los afiches ubicados en las principales avenidas de la ciudad. La labor es agotadora: se traslada a pie, haciendo recorridas de hasta ocho horas, con gran esfuerzo físico, superando obstáculos como las rejas metálicas que se interponen entre él y la pieza a ser operada. Cubrir cada rostro le toma entre  diez y cuarenta minutos (dependiendo del tamaño y de las dificultades que se presenten) que pueden repetirse una y otra vez si los afiches intervenidos son reemplazados por unos vírgenes. “He intervenido hasta 3 veces el mismo cartel”, cuenta.

Nada de esto sucedería si el artista (que ronda los 30) no tuviera una definición clara de publicidad, una convicción en relación a esta materia, que es, probablemente, el resultado de haber pasado por el rubro, trabajado como director de arte en un pasado cercano. “No estoy contra la publicidad, que considero necesaria, sino contra el bombardeo publicitario. Y es como el Aikido: aprovecho la fuerza del oponente para acometer mi ataque”.

Las pintadas no siempre fueron celestes y rosas. Probó suerte con amarillo, el primer color que tenía a mano cuando salió a pasear a su perro y sintió que tenía que hacerlo. El rojo le resultaba más notorio, pero lo desechó por ser demasiado llamativo. No quería abundar en colores para poder generar una identidad. Así fue como comenzó su fidelidad con los colores actuales.

¿Por qué dejás descubiertos los ojos y la boca?
Los ojos y la boca son lo más expresivo de la cara a nivel visual y conceptual. Los ojos permiten dialogar con el transeúnte a través del contacto. La boca es un icono explícito de comunicación.

¿Quiénes han sido tus referentes cuando empezaste con estas acciones?
No hay muchos. Quizá Oscar Brahim (http://www.taringa.net/posts/arte/946633/El-taxista-artista-_muy-bueno_-Oscar-Brahim.html) . Lo suyo fue una referencia en cuanto que trabaja sobre el soporte publicitario, te deja pensando, aunque, a diferencia de lo que yo hago, él a veces trabaja con la idea de expresión burda para burlarse del modelo publicitario. Mi trabajo es diferente porque está sembrado por sitios donde pasa mucha gente, más disperso. Brahim apuesta más al impacto en un sitio singular.

¿Y Banksy?
Mucha gente me ha preguntado si me inspiraba en Banksy. Pero su obra es diferente. Si bien tiene un lenguaje conceptual parecido, no trabaja mucho sobre el soporte (el afiche). Más bien hace instalaciones, trabaja con objetos. Sin duda es un referente en materia de dejar mensajes en la vía pública, pero lo que yo hago no es lo mismo que un mural estético. Una inspiración más cercana es Shepard Fairey (http://www.thegiant.org/wiki/index.php/Shepard_Fairey) por el uso de la reiteración, de la fenomenología, el montarse sobre la estrategia publicitaria.

¿Cómo verías que tus acciones se replicasen y se generara un fenómeno sin centro, al estilo masa crítica, en que otros artistas en otras partes se apropiaran de lo que vos hacés y lo continuaran?
Por una parte sería un reconocimiento; significaría que a alguien le gustó. Incluso si se lo apropiaran creativos publicitarios para usar en una campaña. Significa que pudieron convencer a alguien más arriba con esa idea y están dispuestos a gastar miles de pesos para realizarla. Pero por otro lado, en el hecho de que sea retomado por otros se pierde lo artesanal. Me gusta estar yo encima, controlar la prolijidad con que se hace.

¿Por eso trabajás solo?
Prefiero. Hay personas que me contactaron para ofrecerme ayuda. Pero, como te digo, prefiero hacerlo solo, mantener el laburo artesanal. Me gusta tener el gobierno sobre la pieza final.

¿Recibís algún tipo de feedback, devolución?
Muy variado. A veces se detienen a verme trabajar y me comentan cosas. Una mujer me hizo conocer a mi fan más joven: una nena de 2 años que cada vez que ve una intervención se ríe. Mi madre no lo aprueba: me dice que si me sobra el tiempo podría hacer obras de caridad. En una oportunidad se me acercó un tipo y me dijo: ‘le pintaste la cara a mi mujer. No lo hagas más’. Era el esposo de la cantante Liliana Barrios. Me produjo algo de cosita porque entiendo que la mina no es Coca-Cola. Ella se enteró cuando alguien le dijo que estaban haciendo vandalismo estético con sus afiches. Ese concepto me encantó y me gustaría apropiármelo.

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