21.8.11

Un aspecto fundamental de la educación para el consumo de los medios

Redefinir los Modelos de Exito.

Los mensajes publicitarios de las corporaciones invaden a los niños y adolescentes de una forma envolvente. Esta vorágine de mensajes persuasivos e imágenes fascinantes que componen el ecosistema dentro del cual se mueven los chicos, no venden sólo marcas o productos, sino que venden fundamentalmente valores; valores asociados a modelos de éxito social. Estos modelos de éxito le indican a los chicos cuáles son los estilos de vida preferible, les muestran experiencias de satisfacción definidas por el consumo compulsivo, el materialismo y el individualismo. A través de las técnicas de propaganda, se condiciona a las audiencias, desde su primera infancia, para obtener placer y satisfacción a través del materialismo y el consumo.

En la llamada “sociedad de consumo”, el consumir ya no es sólo un medio para satisfacer ciertas necesidades vitales (como lo es en otras culturas), sino que el acto de consumir se ha transformado en un fin en sí mismo. No importa tanto lo que se consume, sino que lo importante es consumir: como un símbolo de estatus social, como una garantía de satisfacción, como una terapia personal, como una vía de escape o como una fuente inagotable de placer. Se fabrica la ilusión - altamente efectiva- según la cual incrementando el consumo se puede prevenir la insatisfacción.


Esta sociedad del consumo genera un tipo de subjetividad adictiva, dependiente, lo cual lleva a estilos de vida ligados al consumo compulsivo de todo tipo de mercancías: principalmente el consumo de símbolos y significados de los medios masivos de comunicación y la publicidad, que retroalimentan el círculo vicioso del consumo mostrándolo como la única fórmula para alcanzar la felicidad.


El consumo compulsivo, excesivo e inadecuado, de los contenidos mediáticos, de los modelos de éxito que propone el mercado, y los estilos de vida ligados al consumo y el materialismo, pueden ocasionar todo un abanico de consecuencias nocivas para el desarrollo de los chicos, tanto a nivel psicológico, como físico y social.

La Academia Americana de Pediatría (AAP), publicó un informe donde dice que los “Comportamientos violentos, conductas sexuales de riesgo, bajo rendimiento académico, escasa autoestima por la imagen corporal, nutrición desequilibrada, obesidad y consumo de drogas encabezan la lista de problemas derivados de un consumo excesivo o inadecuado de programas de televisión en la infancia y la adolescencia”.


Como vemos, la enseñanza del consumo de medios no es sólo un problema de educación para nuestros hijos sino también un relevante problema de Salud Pública. Es necesario educar a la población para la administración consciente y responsable de los medios en sus casas y en sus vidas cotidianas. Un aspecto fundamental de este tipo de educación para el cosnumo de los medios, por ejemplo, es el cuestionamiento y la redefinición colectiva de los símbolos de éxito que celebran los medios y la publicidad - muchas veces ligados a valores anti-sociales, a estilos de vida perjudiciales para la salud de las personas y del medioambiente, etc. - para reducir la influencia nociva que ejercen sobre los más chicos y sobre la sociedad.


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