6.10.10

PROCESO PACÍFICO Y PROGRESIVO DE NO COOPERACIÓN CON EL SISTEMA

¿Podemos cambiar el mundo hoy? No... Pero hoy podemos empezar a cambiar el mundo. Y todos los días es una nueva oportunidad para volver a empezar. Sumate con tus ideas, con tus creencias, con tus tiempos, y fundamentalmente con tus acciones, a este Proceso Pacífico y Progresivo de No Cooperación con el Sistema. El cambio ya empezó...


¿Por qué no cooperar con el sistema?

Intro.

Muchos de nosotros llevamos años exponiendo y denunciando a la red de corporaciones trasnacionales que son causantes de la violación de derechos humanos, de la destrucción ambiental, de la más cruel explotación y abuso de personas y animales; muchos de nosotros llevamos años sosteniendo en silencio boicots personales contra productos y servicios de una u otra corporación, porque nos resulta intolerable continuar contribuyendo - aunque más no sea ínfimamente- con su siniestra lógica de destrucción. Pero, al cabo de un tiempo, muchos de nosotros también descubrimos que independientemente de lo que consumiéramos o de los rodeos que diéramos para eludir las imposiciones del mercado, siempre acabábamos apoyando algo deplorable. Y es que la red de corporaciones trasnacionales y su aparato de propaganda para la colonización de las conciencias, son sólo instrumentos que operan coordinados para sostener y apuntalar algo mayor, de lo cual - en apariencia- resulta demasiado complicado descorrerse. Entendimos entonces que el problema no es sólo el comportamiento violento y abusivo de unas cuantas malas empresas, o las elucubraciones secretas de unos accionistas sin escrúpulos, sino que el problema fundamental, su misma raíz, es el propio sistema en su totalidad. Su matriz.


El Sistema.

Sábato escribió: "Me pregunto en qué clase de sociedad vivimos, qué democracia tenemos donde los corruptos viven en la impunidad, y al hambre de los pueblos se la considera subversiva".

Esa es la pregunta que nosotros tenemos que hacernos: ¿en qué clase de sistema vivimos y, fundamentalmente, qué jerarquía de valores privilegia?  ¿Capitalismo, Comunismo, Socialismo? La verdad es que cualquiera de esas respuestas hoy en día resulta irrelevante. Porque aún cuando uno se reconozca capitalista, o comunista, o socialista, o partidario de cualquier otra ideología política en cualquier parte del mundo donde esté, como seres humanos solamente nos cabe transitar una disyuntiva que hace al desafío ético e histórico de nuestra época: o estamos a favor de la progresiva centralización del poder hacia un único gobierno fascista mundial privado, o estamos a favor de una alternativa democrática, de, por y para la gente, la vida animal y el planeta. Porque, tenga el nombre que tenga, lo que opera verdaderamente en el fundamento de nuestro sistema socioeconómico es una lógica imprerialista que privilegia la imposición, la destrucción, el sometimiento del prójimo y el control, por sobre la libertad, la empatía, la salud y el bienestar social.

En su fundamento, el problema radica en los valores que privilegiamos como sociedad. El materialismo, la apatía social, la competencia y la codicia conforman la jerarquía de valores sociales de la cual se alimenta el sistema. Estos valores hacen a su misma esencia, y contra ellos nos manifestamos en este proceso pacífico y progresivo de no cooperación con el sistema. Un sistema sostenido en valores antisociales como los que describimos tiene sentido únicamente en un determinado estadío de conciencia social... Abierta nuestra capacidad colectiva a experimentar niveles de entendimiento superiores, se transformará necesariamente la racionalidad con los que operamos en el mundo como individuos y como sociedad. Y la transición hacia esta nueva forma de conciencia ya comenzó.

No Cooperes con este Sistema y este Sistema no Existirá.

Aún vivimos bajo el imperio de un sistema socioeconómico que se presenta a sí mismo como la única alternativa racional y válida que nos permitirá construir un paraíso en la tierra. Lo cierto es que descubrimos, una y otra vez, que cuánto más exitoso es este sistema socioeconómico - en sus propios términos de eficacia-, más rápido destruye el planeta y a quienes lo habitamos. Este sistema es, en realidad, una perfecta máquina de exterminio del medio ambiente y de los seres humanos. Y aún así, se las ingenia para convencernos día a día de que si continuamos quitando más cosas de la tierra cada vez más rápido, y las transformamos en cada vez más cosas cada vez más rápido, y consumimos cada vez más cosas y las descartamos cada vez más rápido, vamos a alcanzar la verdadera felicidad en nuestras vidas.
Éste es el sistema en que vivimos. Éste es el sistema que controla tu vida y la mía...

Vos y yo, y la mayoría de nosotros, cada día que nos levantamos, aceptamos cooperar con esta compleja economía industrial y de producción en masa que está motivada únicamente por la maximización de los beneficios. No los beneficios sociales justamente, sino los beneficios privados. Beneficios únicamente para una pequeña minoría, que equivale a decir: pobreza, opresión y abuso para la vasta mayoría de los habitantes. En términos de valores humanos, equivale a decir que este sistema socioeconómico está motivado fundamentalmente por la codicia y la falta de empatía social. El abuso de personas, de animales y del planeta se ha transformado en una variable constante a lo largo de las distintas etapas del actual sistema de “Economía de los materiales”. Éste, además, es un sistema lineal que opera sobre un mundo con recursos finitos, y, por definición, es imposible hacer funcionar indefinidamente un sistema lineal de extracción, producción, consumo y descarte, en un planeta con recursos finitos y no renovables. En la naturaleza, los flujos lineales unidireccionales no sobreviven largo tiempo. Por extensión, este sistema lineal de destrucción no puede pretender sobrevivir indefinidamente en el ecosistema de la Tierra. Nosotros, como especie, estamos transitando el momento de la historia en que este sistema termina por agotarse y colapsar. Y en su agonía, este mostruo se ha vuelto indolente, más cruel y peligroso...

Eduardo Galeano escribió: "La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los tirabombas. (...) Los violadores que más ferozmente violan la naturaleza y los derechos humanos, jamás van presos. Ellos tienen las llaves de las cárceles. En el mundo tal cual es, mundo al revés, los países que custodian la paz universal son los que más armas fabrican y los que más armas venden a los demás países; los bancos más prestigiosos son los que más narcodólares lavan y los que más dinero robado guardan; las industrias más exitosas son las que más envenenan el planeta; y la salvación del medio ambiente es el más brillante negocio de las empresas que lo aniquilan. Son dignos de impunidad y felicitación quienes matan la mayor cantidad de gente en el menor tiempo, quienes ganan la mayor cantidad de dinero con el menor trabajo y quienes exterminan la mayor cantidad de naturaleza al menor costo."

Éste es el sistema en que vivimos. Éste es el sistema que controla tu vida y la mía...
En la medida que somos arrinconados física y psicológicamente para cooperar con sus monstruosas instituciones para la destrucción de la naturaleza y el prójimo, nos transformamos en verdaderos monstruos, cómplices y artífices de las desgracias más atroces. Ahora bien, nueva información está saliendo a la luz... La solución a esta compleja tiranía global que cae sobre nuestras cabezas, sin embargo, es tan sencilla que puede parecer increíble...

Tolstói, sabiamente, decía: "No hagas el mal y no existirá."

Esta misma sabiduría es la que llevará adelante nuestro proceso de superación social y personal: si no cooperamos con este sistema de imposición, destrucción y control, este sistema no existirá. Y en realidad, esta es la única receta verdadera para el cambio: unirnos en un proceso pacífico y progresivo de no cooperación con el sistema.

Un Proceso Pacífico y Progresivo.

Los arquitectos de este sistema saben que cometen crímenes y las más atroces contra la humanidad, y es evidente que temen el momento en que llegue una respuesta masiva. Por eso, aumenta exponencialmente, en todo el mundo, en cantidad y en intensidad, la vigilancia y el control sobre las poblaciones; aumenta exponencialmente, en todo el mundo, en cantidad y en intensidad, la fuerza y sofisticación de su policía para la violentación física de las masas "improductivas", y la fuerza y sofisticación de su aparato de propaganda, para la violentación psicológica de la población "productiva".

Noam Chomsky dijo: "La propaganda es a la democracia lo que el garrote es a la dictadura."

La violencia, en sus diferentes expresiones - física o simbólica- es el terreno que mejor domina este sistema guerrero y destructor. El juego de la violencia es un juego que no puede perder, porque el mismo sistema ha establecido las reglas. No tiene sentido alimentar la escalada de violencia contra el sistema porque continuaremos funcionando en la modalidad de operación que éste mejor domina. Este sistema produce en masa las mejores armas y los más sofisticados guerreros. Si apelamos a la violencia nos volvemos predecibles y vulnerables; y, al imitarlo en su metodología, corremos el riesgo de convertirnos en aquello mismo contra lo que luchamos. Creemos que utilizar una alternativa violenta contra este sistema sería equivalente a intentar apagar un incendio echándole baldazos de querosenne.

Martin Luther King dijo: "Las limitaciones de las protestas, dejando las cuestiones morales de lado, son que no pueden ganar y sus participantes lo saben. De modo que las protestas y motines no son revolucionarios sino reaccionarios porque invitan a la derrota." 

Podemos protestar y protestar. Hay protestas en todo el mundo sobre la globalización, pero la globalización se acelera cada vez más; hay protestas en todo el mundo por la pobreza y la injusticia, y la pobreza y la injusticia no hacen más que expandirse. No podemos contentarnos con denunciar al sistema, quejarnos en público, o armar protestas con diferentes niveles de violencia, para luego volver a casa sintiéndonos conformes por lo que hemos hecho... Si realmente queremos hacer algo para oponernos a este sistema de injusticia, imposición y control, necesitamos unirnos en un mismo proceso colectivo y dejar de cooperar con lo que éste demanda de nosotros -¡con lo que necesita desesperadamente de nosotros!-, progresivamente, en la mayor cantidad de ámbitos posibles.

Usar la violencia no es la estrategia más sabia. Y, en realidad, no la necesitamos tampoco. Porque la verdad es que a este sistema no debemos combatirlo, no debemos derrotarlo..., debemos superarlo. Y allí está la clave de nuestro desafío ético e histórico. El proceso colectivo que tienda a la superación social y personal, deberá ser pacífico.
Ésta es la estocada más efectiva e inapelable que podemos perpetrar: unirnos en un mismo proceso social pacífico y progresivo de no cooperación con el sistema.

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¿Cómo empezar a no cooperar con el sistema?

Desde que nacemos omos fuertemente condicionados a travás de las distintas instituciones sociales y fundamentalmente a través de los medios masivos y la propaganda- para cooperar con este sistema. En verdad, somos programados para "amar a nuestros propios esclavizadores".


. tomar conciencia de las estrategias de manipulacion


modificar nuestra modalidad de operacion del miedo al amor

construir entornos basados en el amor y no en la violencia

recuperar nuestro poder, el sistema depende de nosotros

me decise de toda mi ropa de marca

trato de consumir lo menos posible.

y de ver como colaborar a pequeños cambios

No podemos resolver un problema con el mismo nivel de conciencia que creó el problema.
 
Ahora, lo que debemos descubrir, es que este sistema cuyo poder y autoridad se muestra como absolutos, en verdad depende desesperadamente de nosotros para sobrevivir. El cambio de conciencia también implica entender que nosotros no dependemos de este sistema que nos esclaviza tanto como este sistema de imposición, sometimiento y control depende de nosotros. En realidad, depende desesperadamente de nuestras contribuciones cotidianas para subsistir. Esto es parte de la verdadera naturaleza de las cosas. Esta es la verdad fundamental que se esconde sistemáticamente detrás de la pantalla de nuestros televisores, detrás de todos los reclamos publicitarios. Nuestro verdadero poder, la verdadera naturaleza de la realidad y de quienes somos.
Por eso, el primer paso para comenzar a superar este sistema de imposición, destrucción y control, es comprender la naturaleza de su funcionamiento, y fundamentalmente comenzar a entender nuestra verdadera naturaleza.


En la medida que vamos comprendiendo la verdaera dimensión de esto, es que comenzamos a cobrar la certeza absoluta de que este sistema está en nuestras manos, de que podemos superarlo y liberarnos de su yugo, porque sabemos -no pensamos, no suponemos... ¡sabemos!- que este sistema seguirá de pie en la medida que nosotros lo permitamos. En el momento que decidamos decir basta, éste monstruo temerario que parece inconmovible, se derrumbará como un castillo de naipes.

Y de eso se trata la fundación de este nuevo proceso pacífico y progresico de no cooperación con el sistema: se trata de decir "¡Basta! Hoy no voy a cooperar con un sistema de imposición. ¡Basta! Hoy no voy a cooperar con un sistema de destrucción. ¡Basta! Hoy no voy a cooperar con este sistema de sumisión."

El Freeganismo es un boicot total a un sistema económico donde el beneficio ha eclipsado las consideraciones éticas y donde complejos sistemas de producción masiva aseguran que todos los productos que compramos tengan impactos perjudiciales, la mayoría de los cuales ni siquiera habíamos considerado. De esta manera, en vez de evitar la compra de productos de una mala compañía, sólo para beneficiar a otra, evitamos comprar en el mayor grado en que somos capaces.

emplea estrategias alternativas para vivir, basadas en una participación limitada en la economía convencional, y en un mínimo consumo de recursos.

Dejar de consumir productos elaborados por las corporaciones, y reconducir nuestro consumo a productos naturales, producidos por personas comprometidas con el medio ambioente. Demostrar que no dependemos de las corporaciones, sino que es absolutamente al revés: las corporaciones dependen absolutamente d nosotros para sobrevivir. El sistema nevesita de nuestra cooperación para sobrevivir. Y por eso, es un castillo de naipes: en el momento que decidamos, este sistema de imposición, crueldad y explotación va a caer.

Cambio de conciencia: cambio de valores. Los Freegans abogan por la comunidad, la generosidad, la conciencia social, la libertad, la cooperación y el compartir en oposición a la sociedad basada en el materialismo, la apatía social, la competición , la conformidad y la codicia.

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