La Construcción de la Diferencia Desigualada Entre los Sexos

La función principal del dispositivo publicitario – que es quizás, el brazo armado más potente de la Industria de la propaganda para la domesticación del espíritu humano y la fabricación del consenso- “parejo con el de incrementar las ganancias de los anunciantes, su indeclinable responsabilidad, estriba en reproducir una visión de la realidad que mantenga el actual poder económico y social de la clase dominante.”(1) Esta cosmovisión que se implanta en la población a fuerza de carteles y sonrisas plásticas alquiladas, se transforma en la realidad percibida; luego, la realidad que percibimos es la realidad que experimentamos...

Por intermedio de la publicidad, el monólogo del poder (al estilo del “Gran Hermano” Orwelliano) va delineando segundo tras segundo de pantalla, spot tras spot, cartel tras cartel, a fuerza de sonrisas resplandecientes y cuerpos entretenidos, los límites invisibles de un paradigma dentro del cual pensamos nuestra realidad, los límites dentro de los cuales pensamos qué es ser hombre y qué es ser mujer, asegurándose en los espectadores la imposibilidad de pensar y de pensarse desde parámetros, códigos, valores, medidas que no sean aquellos que propone.

En las próximas publicaciones sobre “Publicidad y Género” trataremos de acercarnos, paso a paso, a una comprensión más acabada de la forma en que la femenidad es construida desde los medios de comunicación, intentando elucidar qué efectos tiene la publicidad sobre los comportamientos colectivos de las mujeres, y cómo la industria de la propaganda contribuye a construir modos específicamente femeninos de estar en el mundo, de padecer y de enfermar.
----------------------------------------
1 - Vicente Romano, “La formación de la mentalidad sumisa”, 2005, Ediciones Endymion
2 - A.M. Fernández (1993)
Fuente: Proyecto Squatters - ¡Saltá la valla!
Comentarios